La Cámara de Representantes de los Países Bajos ha avanzado una propuesta para imponer un impuesto del 36% sobre las ganancias de capital en ahorros y la mayoría de las inversiones líquidas, incluidas las criptomonedas. El proyecto de ley, que fue aprobado con 93 votos a favor, apunta a cuentas de ahorro, criptomonedas e inversiones en acciones, aplicando el impuesto independientemente de si los activos se venden o no. Las exenciones incluyen la participación en start-ups calificadas y propiedades físicas utilizadas para fines no relacionados con la inversión. Los críticos argumentan que el impuesto podría provocar la salida de capitales de los Países Bajos, ya que los inversores buscarían entornos fiscales más favorables. El proyecto de ley aún debe ser aprobado por el Senado neerlandés y, si se aprueba, entrará en vigor en el año fiscal 2028. Se han expresado preocupaciones sobre una posible fuga de capitales, con comparaciones a la política fiscal similar de Francia en 1997, que llevó a un éxodo de emprendedores.