La dinámica de precios del dólar estadounidense ha cambiado en medio de tensiones geopolíticas, particularmente en relación con el bloqueo del Estrecho de Ormuz y las divisiones internas dentro de Irán. Esto ha transformado el motor principal del dólar, pasando de los diferenciales de tasas de interés a una combinación de credibilidad política y vías de liquidez. Mientras que las señales agresivas de Walsh sugieren un apoyo estructural para el dólar, las presiones políticas para recortes de tasas han provocado una volatilidad limitada dentro de un rango, con el DXY oscilando alrededor de 98. Esta volatilidad impacta directamente en el mercado de criptomonedas, con Bitcoin volviendo a probar el nivel de $76,000 y manteniendo soporte en $72,500. La naturaleza "sin tendencia pero altamente volátil" del dólar amplifica las falsas rupturas de Bitcoin, manteniendo el mercado en una fase de reasignación de liquidez. La futura fortaleza o debilidad del dólar dependerá de los desarrollos geopolíticos y las tendencias inflacionarias, influyendo en el potencial de Bitcoin para superar sus actuales barreras de liquidez.