Los demócratas votaron en contra de la clausura del debate sobre la Ley de Claridad (Clarity Act), una decisión que ha generado críticas por mantener el statu quo legislativo en lugar de las reformas éticas propuestas. Cody Carbone calificó la decisión de "extraña", señalando que tanto demócratas como republicanos habían identificado previamente que el 80 % de las exigencias éticas contenidas en la legislación coincidían con las prioridades demócratas. La votación impide que el proyecto de ley avance hacia un mayor debate, a pesar del reconocimiento bipartidista anterior de sus disposiciones éticas. Los críticos sostienen que el rechazo contradice las posiciones declaradas del partido sobre la reforma ética y retrasa una posible claridad regulatoria.