Un discurso creciente en torno al populismo anti-centros de datos sugiere que reducir la disponibilidad de hardware a escala industrial podría ser un enfoque práctico para extender los plazos de la inteligencia artificial general (AGI). Los defensores argumentan que apuntar a los centros de datos, particularmente aquellos en áreas pobladas, podría ser un método no invasivo para desacelerar el desarrollo de la AGI. Los proponentes creen que reducciones significativas en la potencia de cálculo, que van desde 10 a 100 veces en un modelo de mundo estático hasta 100 a 10,000 veces considerando los avances futuros en el diseño de chips, podrían retrasar efectivamente el progreso de la AGI. Aunque este enfoque se considera un punto de partida, se reconoce que serán necesarias estrategias más amplias para lograr un impacto sustancial.