El debate sobre quién debería regular las actividades en línea de los adolescentes se está intensificando, con algunos defendiendo el control parental en lugar de la intervención gubernamental. Los críticos argumentan que las verificaciones de identidad a nivel de sistema por parte de los gobiernos para monitorear el comportamiento en línea violan los derechos de privacidad y podrían conducir a una vigilancia excesiva. Los defensores de la supervisión parental creen que los padres están mejor posicionados para guiar el uso de internet de sus hijos, enfatizando la importancia de los valores familiares y la responsabilidad individual en los espacios digitales.