Los principales criptógrafos están divididos sobre cómo abordar la vulnerabilidad de Bitcoin frente a las futuras amenazas de la computación cuántica. El problema central gira en torno al riesgo potencial que representan las monedas no movidas, muchas de las cuales se cree que pertenecen al creador seudónimo de Bitcoin, Satoshi Nakamoto, o se han perdido debido a claves olvidadas. Algunos expertos abogan por un plazo estricto para la transición de los esquemas de firma actuales, ECDSA y Schnorr, a alternativas resistentes a la computación cuántica, argumentando que dejar estas monedas vulnerables podría permitir que un atacante futuro desestabilice el mercado. Los opositores a este enfoque sostienen que imponer tal plazo equivaldría a una confiscación, violando el principio fundamental de Bitcoin de derechos absolutos de propiedad. Advierten que esto podría sentar un precedente peligroso para futuras intervenciones gubernamentales. Han surgido varias propuestas, incluyendo Hourglass, que limita la cantidad de monedas vulnerables que se pueden gastar por bloque, y BIP-361, que permite a los titulares migrados demostrar la propiedad con pruebas resistentes a la computación cuántica. Otra propuesta, PACTs, sugiere un método para que los propietarios registren una reclamación privada con sello de tiempo ahora y muevan los fondos más tarde sin revelar sus claves.