Los centros de datos en los Estados Unidos son responsables de aproximadamente el 7% de la demanda total de energía del país. Este consumo significativo destaca las crecientes necesidades energéticas de la infraestructura digital que soporta la computación en la nube, los servicios de internet y las operaciones de minería de criptomonedas. A medida que la demanda de procesamiento y almacenamiento de datos continúa aumentando, se espera que la huella energética de los centros de datos también crezca, lo que impulsa discusiones sobre la sostenibilidad y mejoras en la eficiencia del sector.