Un informe del investigador Nicholas Anthony del Instituto Cato destaca la extensa documentación fiscal requerida para las transacciones diarias con Bitcoin en Estados Unidos. Debido a la clasificación de Bitcoin como un activo de capital, usarlo para compras cotidianas como un café puede generar importantes obligaciones fiscales y de reporte. Anthony sugiere que el impuesto actual sobre las ganancias de capital en activos criptográficos incrementa los costos de cumplimiento y socava la viabilidad de Bitcoin como moneda. Propone abolir completamente el impuesto sobre las ganancias de capital o, alternativamente, introducir una exención fiscal para pequeñas cantidades que alivie la carga.