Los destacados capitalistas de riesgo en el espacio cripto están inmersos en un acalorado debate sobre la viabilidad de los casos de uso de blockchain no financieros. Chris Dixon de a16z crypto sostiene que los desafíos regulatorios y las estafas pasadas han obstaculizado la adopción de aplicaciones como las redes sociales descentralizadas y la identidad digital, más que una falta de interés. En contraste, Haseeb Quereshi de Dragonfly argumenta que estas aplicaciones han fracasado debido a una mala adecuación producto-mercado, no por factores externos. La discusión resalta una tensión fundamental en el capital de riesgo: la necesidad de inversiones pacientes y a largo plazo frente a la presión por mostrar tracción en el mercado dentro de un ciclo típico de fondos de 2 a 3 años. Los datos de DeFiLlama subrayan este debate, mostrando que las aplicaciones financieras dominan actualmente las fuentes de ingresos, lo que sugiere un desajuste entre el entusiasmo de los inversores por los casos de uso no financieros y la actividad real del mercado. A medida que el panorama de las inversiones cripto se desplaza hacia activos del mundo real tokenizados, el futuro de las aplicaciones blockchain no financieras sigue siendo incierto.