La industria de las criptomonedas está siendo cada vez más reconocida por su papel en la ayuda humanitaria, pasando de ser activos especulativos a herramientas para iniciativas benéficas. La transparencia y eficiencia de la tecnología blockchain se destacan en proyectos como la plataforma Building Blocks del Programa Mundial de Alimentos, que redujo significativamente los costos de transacción en Jordania y ahorró millones en Ucrania. Los desarrollos regulatorios, como la Ley Genius y la Ley CLARITY en Estados Unidos, están fortaleciendo la confianza institucional en las stablecoins como medios confiables para donaciones. The Giving Block informa que más del 70% de las principales organizaciones benéficas de EE. UU. ahora aceptan donaciones en criptomonedas, con Ripple contribuyendo con 25 millones de dólares en stablecoins a organizaciones educativas sin fines de lucro. Estos esfuerzos están fomentando una alineación estratégica entre los beneficios de las criptomonedas y los objetivos institucionales, promoviendo la confianza a largo plazo en el ecosistema cripto.