Un destacado comentarista del sector cripto sostuvo que el alineamiento de la industria con Trump podría haber debilitado las posibilidades de la Ley CLARITY, citando preocupaciones por presuntos conflictos de interés en operaciones con criptomonedas por parte del presidente y su familia durante la administración. La publicación señaló que las disputas restantes sobre el proyecto de ley ya no se centraban en los detalles de la política cripto, sino en cuestiones éticas vinculadas al presidente. Hizo referencia a comentarios anteriores de Kristin Smith en los que afirmaba que las disposiciones centrales sobre criptomonedas ya habían sido en gran medida acordadas, dejando la ética como el principal ámbito de negociación.