Un estudio reciente supuestamente del Departamento del Tesoro sobre la fuga de depósitos ha sido objeto de escrutinio, con críticos que lo califican como un artículo impulsado por la industria bancaria. El estudio, que ha sido comparado con predicciones deportivas especulativas, es acusado de carecer de autenticidad y de servir a los intereses de la industria en lugar de proporcionar un análisis objetivo. Esto ha generado un debate sobre la credibilidad de tales informes y su influencia en la percepción pública.