Los precios del cobre han alcanzado un máximo histórico de $6.58 por libra, impulsados por la creciente demanda de los centros de datos y los sectores de tecnología limpia. Este aumento se produce en un contexto de restricción en el suministro global, lo que genera un impacto significativo en el mercado. La escalada del precio del metal refleja la creciente necesidad de cobre en aplicaciones tecnológicas y medioambientales, destacando las presiones sobre las cadenas de suministro.