Charles Lieber, un ex científico de Harvard condenado por mentir sobre sus vínculos con China, ha reestablecido su laboratorio en Shenzhen, China. Según se informa, el laboratorio se está enfocando en la tecnología de interfaz cerebro-computadora, un campo que fusiona la neurociencia y la informática para permitir la comunicación directa entre el cerebro y dispositivos externos. El movimiento de Lieber ocurre después de sus problemas legales en Estados Unidos, donde enfrentó cargos relacionados con su trabajo no declarado con instituciones chinas.