En 2026, las preocupaciones sobre los riesgos de la computación cuántica están influyendo en las elecciones de protocolos criptográficos. Los expertos de la industria expresan reticencia a adoptar la criptografía de curva elíptica debido a las posibles vulnerabilidades que plantean los avances cuánticos. El enfoque está en desarrollar protocolos duraderos que eviten actualizaciones frecuentes, con una preferencia por soluciones que puedan resistir futuros cambios tecnológicos sin requerir modificaciones en un plazo de 3 a 8 años.