Los ejecutivos actuales y anteriores de Coinbase, incluido el CEO Brian Armstrong, enfrentan una demanda derivada que los acusa de no cumplir con sus deberes de cumplimiento, lo que ha llevado a sanciones regulatorias significativas y pérdidas en el mercado. La demanda alega que estos ejecutivos engañaron a los inversores sobre la efectividad de los procedimientos de la empresa contra el lavado de dinero (AML) y de conocimiento del cliente (KYC), a pesar de estar al tanto de las deficiencias en el sistema interno de cumplimiento. Esta supuesta negligencia resultó en una multa de 100 millones de dólares impuesta por el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York (NYDFS) y en prolongadas disputas legales con la SEC de EE. UU., perjudicando gravemente los intereses de los accionistas.