El colapso dramático del token COAI a finales de 2025 ha puesto de manifiesto vulnerabilidades significativas dentro de los ecosistemas DeFi integrados con IA. El token se desplomó un 88%, resultando en pérdidas que superaron los 116,8 millones de dólares, principalmente debido al control centralizado, la gobernanza opaca y fallos algorítmicos. Un asombroso 87,9% del suministro del token estaba concentrado en solo diez billeteras, revelando los peligros de la 'pseudo-descentralización'. El fracaso de las stablecoins algorítmicas xUSD y deUSD para mantener sus paridades con el dólar desencadenó una venta masiva por pánico, llevando a un colapso auto cumplido. Han surgido acusaciones contra la gestión de COAI por orquestar un esquema de 'pump and dump', con los accionistas internos poseyendo el 99,7% del suministro y obteniendo beneficios a expensas de los inversores minoristas. El incidente ha resaltado la urgente necesidad de claridad regulatoria y protección al inversor, ya que los marcos actuales como la Ley CLARITY de EE.UU. y el MiCA de la UE luchan por proporcionar una supervisión consistente. Los expertos llaman a plataformas de gestión de riesgos impulsadas por IA y regulaciones más claras para prevenir futuros fraudes y proteger a los inversores.