El crecimiento económico de China se ha desacelerado hasta alcanzar su ritmo más lento en más de tres años, debido a que el conflicto en curso entre Estados Unidos e Irán continúa afectando los mercados globales. La desaceleración se atribuye a las interrupciones en el comercio y las cadenas de suministro, agravadas por las tensiones geopolíticas. Los analistas están monitoreando de cerca la situación, ya que una inestabilidad prolongada podría afectar aún más el desempeño económico de China.