Se espera que la producción nacional de chips de China se vuelva competitiva con Taiwán en términos de potencia bruta de cálculo dentro de los próximos tres a cinco años, a pesar de ser menos eficiente en el consumo de energía. Los expertos de la industria destacan que, aunque hay rendimientos decrecientes al reducir el tamaño de los elementos del chip, ciertos componentes como la SRAM no se reducen de manera efectiva. Este desarrollo podría impactar significativamente el panorama global de los semiconductores, ya que China continúa avanzando en sus capacidades tecnológicas.