Los datos económicos de China para abril muestran una desaceleración significativa, con las ventas minoristas creciendo solo un 0,2% interanual, marcando el desempeño más débil desde diciembre de 2022. La producción industrial también quedó por debajo de las expectativas, aumentando un 4,1% en comparación con el 5,9% pronosticado. Además, la inversión en activos fijos se contrajo un 1,6% en los primeros cuatro meses del año, contrario al crecimiento anticipado. A pesar de estos desafíos, las exportaciones de China ofrecieron un punto positivo, aumentando un 14,1% interanual en abril, superando el pronóstico consensuado del 7,9%. El desempleo urbano también mostró una ligera mejora, disminuyendo del 5,4% en marzo al 5,2% en abril. La débil demanda interna, agravada por un mercado inmobiliario lento, continúa obstaculizando el giro económico de China hacia un crecimiento impulsado por el consumo. Esta desaceleración podría afectar los precios globales de las materias primas y las expectativas de inflación, lo que podría impulsar medidas adicionales de estímulo económico.