China está redirigiendo los préstamos bancarios fuera del sector inmobiliario hacia las industrias de inteligencia artificial y tecnología. Este cambio estratégico forma parte de los esfuerzos intensificados de Pekín para asegurar una posición líder en la carrera tecnológica global. La medida refleja el compromiso de China con fomentar la innovación y el avance tecnológico, con el objetivo de fortalecer su ventaja competitiva en estos sectores críticos.