China ha ordenado a sus empresas que ignoren las sanciones estadounidenses impuestas a las refinerías chinas vinculadas al petróleo iraní. Esta medida forma parte de la estrategia más amplia de China para mantener su comercio energético con Irán a pesar de la presión internacional. La directiva subraya el compromiso de China de asegurar sus necesidades energéticas y su disposición a desafiar las políticas de sanciones de Estados Unidos.