Jake Chervinsky argumentó que los contratos perpetuos, que comenzaron como un producto nativo de las criptomonedas, podrían funcionar como una estructura de derivados superior para mercados más amplios, incluidos la plata, el petróleo y otros activos. La declaración presenta los contratos perpetuos como potencialmente aplicables más allá de los activos digitales, posicionándolos como un modelo alternativo de derivados en múltiples materias primas y mercados.