Los bancos centrales a nivel mundial han incrementado sus reservas de oro en más de 1,000 toneladas anuales desde 2022 hasta 2024, marcando la tasa de acumulación más alta desde la década de 1950. Este aumento significativo en las compras de oro destaca un cambio estratégico hacia el fortalecimiento de la estabilidad financiera en medio de las incertidumbres económicas globales.