Canadá y China han consolidado una asociación estratégica comercial, con el objetivo de aumentar las exportaciones canadienses a China en un 50 % para 2030. Durante una visita de cuatro días a China, el primer ministro canadiense Mike Carney anunció acuerdos centrados en la energía, la tecnología limpia y la competitividad climática. La asociación incluye reducciones significativas de aranceles, con vehículos eléctricos chinos ahora sujetos a un arancel del 6,1 %, frente al 100 %, y aranceles para semillas de canola canadienses reducidos del 85 % al 15 %. Esta colaboración marca un cambio en la estrategia comercial de Canadá, tradicionalmente alineada con Estados Unidos, ya que las relaciones con Washington se han enfriado. Se espera que los acuerdos impulsen las inversiones de empresas conjuntas chinas en Canadá, mejorando la producción local y el empleo. Además, exportaciones canadienses como harina de canola, langostas, cangrejos y guisantes disfrutarán de acceso libre de aranceles a China a partir del 1 de marzo de 2026. Carney enfatizó la importancia de esta asociación para adaptarse a un "nuevo orden mundial", caracterizado por coaliciones emergentes y estructuras de gobernanza global en evolución.