El banco central de Brasil está listo para hacer cumplir la Resolución 561 el 1 de octubre, restringiendo el uso de stablecoins y criptomonedas para pagos transfronterizos. Esta medida llega en un momento en que las stablecoins vinculadas al dólar dominan las transacciones cripto en Brasil, representando el 90% del volumen, principalmente para pagos y liquidaciones. A pesar de su uso generalizado, el banco central considera que las stablecoins representan una amenaza para la soberanía monetaria y los controles regulatorios. Estados Unidos ha calificado el sistema de pagos Pix de Brasil como una barrera comercial, lo que añade presión a la infraestructura financiera del país. Mientras que Pix maneja eficientemente los pagos domésticos, las stablecoins ofrecen capacidades ampliadas a través de redes blockchain. Se espera que el panorama regulatorio evolucione a medida que Brasil desarrolla su propio sistema de liquidación tokenizado, Drex, en medio de debates continuos sobre la infraestructura financiera digital.