Bitcoin ha emergido como un punto focal en las tensiones geopolíticas que rodean el Estrecho de Ormuz, donde se informa que Irán exige pagos de peaje en Bitcoin o yuanes a los petroleros. Este desarrollo destaca el potencial de Bitcoin como una herramienta de liquidación neutral en medio de conflictos globales, impulsando su precio por encima de los 70,000 dólares. Sin embargo, persiste el escepticismo, con figuras como Arthur Hayes cuestionando la falta de transacciones verificables en la cadena. La situación ha generado debate dentro de la comunidad de XRP, con analistas como Fran de Olza sugiriendo que, mientras Bitcoin se ve como una herramienta para crisis, XRP está diseñado para pagos institucionales y liquidaciones transfronterizas. La narrativa en evolución posiciona a Bitcoin como un activo de reserva en escenarios de alta presión, mientras que XRP se enfoca en sistemas financieros regulados. Ambas criptomonedas se consideran complementarias en un mercado multichain, reflejando el creciente papel de las criptomonedas en el comercio y las finanzas globales.