El papel de Bitcoin como activo refugio sigue siendo cuestionable, como lo demuestra su desempeño durante las recientes crisis geopolíticas. Tras el bombardeo de Irán por parte de EE. UU. e Israel en febrero de 2026, el precio de Bitcoin cayó casi un 9 % hasta los 63,000 dólares, en contraste con el aumento del oro. Este patrón refleja su comportamiento durante el conflicto entre Rusia y Ucrania, donde Bitcoin inicialmente cayó antes de recuperarse. En seis eventos geopolíticos importantes, Bitcoin ha sido consistentemente uno de los primeros activos vendidos, lo que destaca su volatilidad en comparación con activos refugio tradicionales como el oro. A pesar de esto, la utilidad de Bitcoin en situaciones de crisis está ganando reconocimiento. Durante la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, Bitcoin proporcionó un medio para que los refugiados transfirieran activos a través de las fronteras en medio de restricciones bancarias. Esta estabilidad funcional, más que la estabilidad del precio, subraya el valor de Bitcoin durante las interrupciones financieras. Aunque Bitcoin aún no es "oro digital", su potencial como "reserva de valor de próxima generación" está emergiendo, dependiendo de cambios en la dinámica del mercado y el comportamiento de los inversores.