En medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, la dinámica del mercado está cambiando de la negociación a corto plazo basada en eventos geopolíticos a la valoración a largo plazo de conflictos. Este cambio está afectando al petróleo, el transporte marítimo, los seguros, los costos de la cadena de suministro y las expectativas de inflación, junto con cambios en las políticas de los bancos centrales. Los inversores se están enfocando en activos tangibles como Bitcoin, oro y cobre, así como en sectores de recursos como la energía, la minería y el transporte marítimo. En particular, Bitcoin se considera un "activo de escape" debido a las restricciones en los flujos de capital, aunque su reciente aumento de precio se debe principalmente a la liquidez y la especulación. Además, sectores como la inteligencia artificial, el espacio comercial, los drones y los metales estratégicos se consideran beneficiarios a largo plazo. Estados Unidos enfrenta presión por el aumento de los precios del petróleo y la inflación, con riesgos potenciales de estanflación que afectan la atractividad de los activos en dólares. En general, se recomienda una estrategia de negociación defensiva, manteniendo posiciones centrales, cubriéndose con opciones de venta y diversificando las asignaciones de divisas.