Bitcoin demostró resiliencia en medio de la turbulencia del mercado, cerrando la semana con una ligera caída del 0,14%, mientras que el oro experimentó su mayor caída semanal desde 1982, desplomándose un 10,5% hasta los 4.491 dólares. La caída del metal precioso se produjo a pesar de las tensiones geopolíticas y el aumento de la inflación, condiciones que tradicionalmente aumentan el atractivo del oro como refugio seguro. Los analistas atribuyen la caída del oro a un aumento del dólar estadounidense, ventas de fondos de materias primas para cubrir llamadas de margen en el petróleo y el aumento de los requisitos de margen por parte del CME, más que a cambios en los fundamentos del oro. En contraste, la estabilidad y el rendimiento reciente de Bitcoin han llamado la atención, con Nic, CEO de Coinbureau, señalando que ha superado al oro durante tres semanas consecutivas y que los indicadores técnicos sugieren un potencial para ganancias adicionales. Michael Saylor y otros analistas de criptomonedas argumentan que la naturaleza descentralizada de Bitcoin lo protege de las presiones sistémicas que afectan a activos tradicionales como el oro, posicionándolo como un almacén de valor preferido en tiempos de incertidumbre.