El papel de Bitcoin como "oro digital" está ganando terreno a medida que su correlación con el oro se vuelve negativa, alcanzando -0,88. Esta divergencia, no vista desde finales de 2022, destaca un cambio en la preferencia de los inversores en medio de tensiones geopolíticas. Bitcoin se disparó hacia los 74.000 dólares, mientras que el oro cayó, lo que indica un movimiento hacia los activos digitales en lugar de los tradicionales. A pesar de la considerable capitalización de mercado del oro de 32,6 billones de dólares en comparación con los 1,4 billones de dólares de Bitcoin, ambos activos experimentaron caídas, con Bitcoin bajando un 5,1 % hasta los 70.000 dólares y el oro cayendo un 4,3 % hasta los 4.600 dólares. Esto refleja una crisis de liquidez más amplia, ya que los inversores venden activos para obtener efectivo en medio de choques macroeconómicos. El cambio sugiere una percepción cambiante de los refugios seguros, con activos digitales como Bitcoin y Ethereum ganando favor sobre las opciones tradicionales.