Bitcoin ha consolidado su papel como un activo estratégico en las carteras modernas, ofreciendo rendimientos ajustados al riesgo superiores en comparación con inversiones tradicionales como el oro y el S&P 500. Al 15 de septiembre de 2025, la ratio de Sharpe anualizada de Bitcoin se situaba en 1.7, y su ratio de Sortino alcanzaba 3.2, superando significativamente el promedio histórico del S&P 500 de 0.54 y el del oro, que oscila entre 0.48 y 0.54. Estas métricas subrayan el potencial de Bitcoin como una herramienta eficiente en capital para la acumulación de riqueza. Los inversores institucionales están asignando cada vez más entre el 4% y el 16% de sus carteras a Bitcoin, atraídos por sus beneficios de diversificación y sus capacidades para cubrir riesgos macroeconómicos. La baja o negativa correlación de Bitcoin con los activos tradicionales aumenta su atractivo, aunque su correlación con activos de riesgo como las acciones puede incrementarse durante eventos extremos del mercado. Los avances regulatorios, incluyendo la aprobación de ETFs de Bitcoin al contado y la Ley GENIUS, han consolidado aún más el estatus de Bitcoin como un activo estratégico en la gestión de carteras.