La red de Bitcoin ha minado su primer bloque que soporta BIP-110, una propuesta destinada a restringir temporalmente los datos no financieros en las transacciones de la cadena de bloques. El grupo de minería Ocean minó el bloque, marcando el inicio de un soft fork de un año destinado a frenar los datos "basura" y preservar la infraestructura monetaria de Bitcoin. Los defensores argumentan que esto reducirá la carga sobre los operadores de nodos y mantendrá la integridad de Bitcoin. Sin embargo, la propuesta ha generado una controversia significativa. Los críticos, incluido el CEO de Blockstream, Adam Back, sostienen que tales restricciones podrían socavar la credibilidad de Bitcoin y conducir a un trato discriminatorio de las transacciones. El debate se intensificó cuando un desarrollador incrustó una imagen de 66KB en una transacción de Bitcoin para desafiar la premisa del BIP-110, destacando la división ideológica en curso sobre el papel de Bitcoin como un sistema puramente monetario frente a una plataforma neutral para usos diversos.