La dificultad de minería de Bitcoin está a punto de disminuir por quinta vez consecutiva, facilitando el proceso para que los mineros acuñen nuevas monedas. La esperada disminución del 3,38 % en la dificultad refleja una reducción en la potencia de cálculo, o hashrate, dirigida a la red. Esta tendencia se debe en parte a que los mineros están orientándose hacia la computación de alta potencia y la inteligencia artificial, con empresas como Terawulf, IREN y Cipher Mining asegurando contratos con gigantes tecnológicos como Google y Microsoft. A pesar de las preocupaciones sobre la seguridad de la red, expertos de la industria como Nick Hansen de Luxor y Leo Wang de Canaan aseguran que Bitcoin sigue siendo seguro, con millones de máquinas de minería aún operativas. El cambio de enfoque entre los mineros se considera una estrategia para equilibrar la rentabilidad entre la acuñación de monedas digitales y la computación de IA, en lugar de una competencia de suma cero por los recursos.