Los mineros de Bitcoin han aprovechado su extensa infraestructura energética para apoyar la creciente industria de la inteligencia artificial, lo que ha resultado en un aumento de 33 mil millones de dólares en la emisión de bonos basura. Los mineros, que han construido subestaciones, interconexiones de transmisión y acuerdos de suministro de energía a largo plazo, ahora están vendiendo esta capacidad a empresas de IA, que requieren sistemas robustos de suministro eléctrico. Este cambio permite a los mineros generar márgenes más estables en comparación con el volátil mercado de Bitcoin. En el último año, empresas como CoreWeave, Applied Digital, TeraWulf y Cipher Mining han emitido notas senior a largo plazo con tasas de interés que oscilan entre el 6.125 % y el 9.25 %. Estas tasas reflejan la opinión de los acreedores sobre la previsibilidad de los flujos de efectivo provenientes de la infraestructura de IA en comparación con las utilities tradicionales. Aunque las empresas de infraestructura de IA cuentan con acuerdos de compra, los acreedores se mantienen cautelosos debido a posibles fluctuaciones en la demanda y riesgos de solvencia de los clientes. La transición de la minería a la infraestructura de IA está impulsada por la creciente demanda de capacidad de cómputo, como lo evidencian los significativos ingresos y crecimiento de Nvidia. Sin embargo, el éxito de este modelo de negocio depende de la capacidad para refinanciar la deuda a tasas más bajas y mantener contratos a largo plazo, en medio de posibles desafíos como el aumento de los precios de la energía y la migración de clientes hacia infraestructuras propias.