Bitcoin tiene una ventana de aproximadamente 3 a 5 años para abordar los riesgos potenciales que plantea la computación cuántica, según un informe de Bernstein. La preocupación principal se centra en las carteras antiguas y las claves criptográficas expuestas, que podrían ser vulnerables a ataques cuánticos. A medida que avanza la tecnología cuántica, la seguridad de estos elementos se vuelve cada vez más crítica, lo que impulsa la necesidad de medidas proactivas para proteger la infraestructura de Bitcoin.