El precio de Bitcoin cayó aproximadamente un 1% hasta los 80,800 dólares, mientras que Ethereum registró una caída del 2%. La caída en las principales criptomonedas coincidió con el aumento de los precios del petróleo y un dólar estadounidense más fuerte, impulsados por las crecientes tensiones en Medio Oriente. A pesar de la caída general del mercado, altcoins como CRO, CRV y TON desafiaron la tendencia, ganando entre un 5% y un 10%. El aumento de CRO se vio respaldado por una propuesta de reforma en la tokenómica. Mientras tanto, los índices DeFi y Computing de CoinDesk experimentaron descensos significativos, con JUP, MON y SEI cayendo más del 5% debido a la baja liquidez.