Bitcoin ha experimentado una caída significativa, disminuyendo un 32% desde el comienzo del año. Ethereum ha enfrentado una disminución aún más pronunciada, con su valor bajando un 45% en lo que va del año. Estas caídas reflejan la volatilidad continua en el mercado de criptomonedas mientras los inversores navegan por incertidumbres económicas y desarrollos regulatorios.