Desde 2020, el acceso a Bitcoin se ha expandido significativamente en 50 países, reflejando una creciente aceptación global de la criptomoneda. En contraste, solo cuatro países han impuesto restricciones al uso de Bitcoin durante el mismo período. Esta tendencia destaca la creciente integración de Bitcoin en los sistemas financieros a nivel mundial, a pesar de cierta resistencia regulatoria.