La propuesta BIP-110, que busca limitar los datos no monetarios en los bloques de Bitcoin mediante un soft fork, ha generado un acalorado debate dentro de la comunidad. Dirigida a protocolos como Ordinals y Runes, la propuesta establece un umbral de apoyo del 55% del poder de hash para su activación. Los defensores argumentan que restaurará la prudencia técnica, aliviará la carga de los nodos y optimizará la estructura del mercado de tarifas. Sin embargo, los críticos advierten que el bajo umbral de activación podría socavar las tradiciones de consenso, aumentar los riesgos de división de la cadena y desestabilizar el valor central de Bitcoin de estabilidad de las reglas. El debate toca temas críticos como los ingresos por tarifas de los mineros, el presupuesto de seguridad, la descentralización y los límites de gobernanza.