El Banco de Corea ha mantenido su tasa de interés de política en 2.5%, marcando la séptima reunión consecutiva sin cambios. Esta decisión se produce mientras persisten las presiones inflacionarias, con un aumento de los precios al consumidor del 2.2% en marzo, superando el objetivo del 2% del banco central. La decisión unánime de la junta refleja preocupaciones continuas sobre el aumento de los precios del petróleo debido a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que afectan significativamente a Corea del Sur debido a su dependencia del crudo importado. Una encuesta reciente de Reuters indicó que 30 de 32 economistas esperaban que la tasa permaneciera sin cambios en la reunión del 28 de mayo. Sin embargo, más del 70% de estos economistas predicen al menos un aumento de la tasa antes de finales de 2026. El nuevo gobernador del Banco de Corea, Shin Hyun Song, presidió esta decisión, marcando su primera gran determinación sobre la tasa. La tasa estable proporciona estabilidad para el won coreano, aunque posibles aumentos futuros podrían afectar los mercados de bonos y el comercio minorista de criptomonedas, ya que los inversores podrían desplazarse hacia instrumentos tradicionales de ahorro.