Junko Koeda, miembro de la Junta de Política del Banco de Japón, enfatizó el papel fortalecido del banco central en la lucha contra la inflación, marcando un cambio significativo respecto a su postura anterior. Con la inflación subyacente de Japón cerca del 2% y el IPC general alrededor del 3%, el BOJ ha pasado de fomentar aumentos de precios a prevenir una inflación excesiva. Este cambio sigue al pico de inflación de Japón del 4.2% a principios de 2023, lo que llevó al BOJ a desmantelar su política monetaria ultra flexible e implementar su primera subida de tasas desde 2007. A marzo de 2026, la tasa de política a corto plazo del BOJ es del 0.75%, la más alta desde 1995. El banco central comenzó a reducir sus compras de bonos del gobierno japonés en junio de 2025, con el objetivo de reducirlas a aproximadamente 2 billones de yenes mensuales para principios de 2027. Las declaraciones de Koeda indican que el BOJ continuará ajustando su política monetaria según las condiciones económicas para asegurar una estabilidad de precios sostenible, evitando errores pasados como la subida de tasas de 2024 que provocó una venta masiva en los mercados globales.