El Banco de Japón ha decidido mantener sus tasas de interés sin cambios, ya que la inflación mostró signos de desaceleración en diciembre. Esta decisión se alinea con la estrategia continua del banco central de apoyar la estabilidad económica mientras monitorea las tendencias inflacionarias. La medida se produce en un momento en que la tasa de inflación de Japón comienza a disminuir, proporcionando cierto alivio a los responsables de la política preocupados por el aumento de los precios.