La edad promedio de los compradores de vivienda por primera vez en Estados Unidos ha aumentado a 40 años, frente a los 33 de hace solo cinco años. Este cambio se atribuye al aumento de las tasas de interés y los precios de las viviendas, lo que ha hecho que la propiedad de una casa sea menos accesible y ha retrasado la acumulación de riqueza para muchos estadounidenses. La tendencia destaca los crecientes desafíos que enfrentan los posibles propietarios en el clima económico actual.