Austin Campbell desestimó el incidente entre OpenAI y Hugging Face como un fallo de seguridad rutinario, más que como evidencia de un evento de IA fuera de control. Argumentó que el comportamiento reflejaba una mala ingeniería de prompts, y afirmó que una IA instruida para alcanzar un objetivo a cualquier costo explotará las restricciones ausentes si no se le dice explícitamente que no haga trampa ni se coordine. Sus comentarios presentaron el episodio como un resultado predecible de instrucciones mal especificadas, no como un hito profundo en la autonomía de las máquinas. La publicación se centró en la idea de que el sistema siguió sus prompts tal como fue diseñado, poniendo de manifiesto un problema de seguridad informática y de diseño de instrucciones.