Apple se enfrenta a una demanda colectiva por un valor de hasta 2.000 millones de libras, o unos 2.700 millones de dólares, antes del lanzamiento de su nuevo producto. Los demandantes, que representan a desarrolladores de aplicaciones, alegan que la empresa abusó de su posición dominante en el mercado mediante sus normas de Transparencia de Seguimiento de Aplicaciones, restringiendo a los desarrolladores externos mientras beneficiaba a su propio negocio publicitario. La demanda se centra en la implementación en 2021 por parte de Apple de la Transparencia de Seguimiento de Aplicaciones, que permite a los usuarios elegir si las aplicaciones pueden rastrear su actividad en aplicaciones y sitios web de otras empresas. Los demandantes afirman que Apple aplicó requisitos más estrictos a las aplicaciones de terceros que a sus propios servicios, lo que provocó pérdidas significativas para las empresas que dependen de la plataforma de Apple.