Las plataformas de streaming de música están lidiando con una afluencia de canciones generadas por IA, con Deezer reportando casi 75,000 pistas de este tipo subidas diariamente, lo que constituye el 44% de sus cargas totales. Este aumento ha provocado debates en toda la industria sobre el impacto de la IA en la calidad y autenticidad de la música. En respuesta, plataformas como Deezer están empleando una degradación algorítmica para limitar las reproducciones generadas por IA, mientras que Apple Music y Qobuz imponen el etiquetado obligatorio del contenido generado por IA. Bandcamp ha adoptado un enfoque más estricto al prohibir completamente la música generada por IA. El auge de herramientas de música con IA como Suno y Udio, que han crecido rápidamente debido a las bajas barreras de entrada, ha llevado a ganancias financieras significativas pero también ha desencadenado desafíos legales por parte de actores tradicionales de la industria musical. Suno, por ejemplo, ha alcanzado 300 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales y ha acumulado 2 millones de usuarios de pago para 2026. Sin embargo, la proliferación de contenido generado por IA ha provocado una "reacción psicológica" entre los usuarios, quienes perciben la música de IA como carente de la profundidad emocional y autenticidad de las obras creadas por humanos. Esto ha resultado en un creciente desprecio por lo que se denomina "AI Slop", ya que los oyentes buscan una conexión humana genuina en la música.