La inteligencia artificial está transformando las estructuras corporativas, como lo ejemplifican empresas como Block y Moonshot AI, que operan sin jerarquías tradicionales. Estas organizaciones aprovechan la inteligencia artificial para gestionar el flujo de información y la coordinación, evitando la necesidad de la gestión intermedia. El enfoque de Block implica crear un "modelo mundial" de las operaciones e interacciones con los clientes, lo que permite que la IA arme soluciones dinámicamente basadas en datos en tiempo real. Este cambio de una coordinación centrada en humanos a sistemas impulsados por IA podría redefinir la eficiencia y velocidad organizacional, desafiando la dependencia de larga data en estructuras jerárquicas.