La tecnología de inteligencia artificial se está explorando como una herramienta para mejorar los modelos de gobernanza democrática y descentralizada, abordando las limitaciones de la atención y la experiencia humanas. Los agentes de gobernanza personal, impulsados por grandes modelos de lenguaje (LLMs), pueden automatizar la toma de decisiones basándose en las preferencias del usuario, mientras que los agentes de conversación pública agregan y refinan las aportaciones colectivas para obtener resultados más informados. Además, se proponen mercados de sugerencias y gobernanza descentralizada con información privada para mejorar la calidad de las decisiones y mantener la privacidad. Estos modelos aprovechan los mercados de predicción y la computación multipartita para manejar la información sensible de manera segura. La privacidad sigue siendo una prioridad, con pruebas de conocimiento cero que garantizan el anonimato de los participantes y protegen los datos personales durante la computación.