La industria de la adivinación en China, profundamente arraigada en las creencias populares del noreste y las tradiciones chamánicas, está experimentando una transformación digital impulsada por la tecnología de inteligencia artificial (IA). La integración de la IA en las prácticas tradicionales ha creado un mercado en auge, con estimaciones que sugieren que el sector de la adivinación con IA podría superar los 120 mil millones de yuanes para 2025. Sin embargo, este crecimiento ha atraído la atención regulatoria. En abril de 2025, la Administración del Ciberespacio de China lanzó una campaña para abordar el uso indebido de la IA en la difusión de creencias supersticiosas, apuntando a más de 3,500 productos de IA que no cumplían con las normativas. La represión se intensificó en 2026, centrándose en los servicios en línea que afirman alterar el destino o evitar la mala suerte. A pesar de los desafíos regulatorios, la demanda de la adivinación persiste, impulsada por las ansiedades sociales y la búsqueda de certeza en tiempos inciertos.